Imagina que estás en un lugar nevado y todo lo que ves delante de ti es una gran llanura blanca. Al dar el primer paso tu pie se hunde y tienes la sensación de que será un largo camino.
Poco a poco empezarás caminar y dejarás un pequeño rastro de huellas. Luego llega otra persona que sigue la misma senda que tú has iniciado. Al usar el mismo camino, se beneficia de una ruta demarcada. Su trayectoria tampoco es fácil, pero lo es más que la tuya.
Así vendrán otros, y al final de la mañana, lo que era un terreno inhóspito ya tiene un camino limpio que es bastante fácil de seguir.
¿Y qué tiene esto que ver con los pensamientos? Esto es una analogía para entender la plasticidad neuronal.
El cerebro es un órgano complejo y aún nos queda mucho por descubrir sobre su funcionamiento e interacción con la psique. Hoy ya se sabe que, de alguna manera, trabaja junto con la conciencia para moldear y desarrollar la personalidad y que es un órgano que está constantemente aprendiendo y regenerándose. El cerebro cambia a partir de las vivencias de un individuo pero, y este es el punto en el que quiero profundizar hoy, también es creador de la realidad.
Para aclarar mejor este concepto de «crear realidad» necesitamos comprender el funcionamiento básico de las sinapsis:
El cerebro está hecho de células, las neuronas, que se transmiten información entre sí en un proceso llamado «sinapsis». Cada vez que pensamos en algo, esta información salta de una neurona a otra a través de los «puentes» de las sinapsis. Cuando aprendemos algo nuevo, se crea un nuevo puente y cuantas más veces pensamos y repetimos el mismo contenido, más corta es la distancia y más fácil es el camino entre una neurona y otra. Por lo tanto, es una forma de buscar la eficiencia y acelerar etapas, una tendencia hacia el camino ya recorrido, que acortará y facilitará la propagación de información.
En resumen, cuanto más se piensa en una cosa, más rápido harán el camino las neuronas. O sea, si piensas constantemente en cosas negativas, estás ayudando a que sea más fácil para los pensamientos seguir siempre esta misma ruta, favoreciendo así el camino fácil a la negatividad y comenzando un círculo vicioso que te mantendrá encerrado en esta dinámica.
Pero, afortunadamente, esto se aplica a todo tipo de conexiones neuronales y no solo a pensamientos negativos. Cuanto más estudias y lees sobre un tema, más fácil será memorizarlo y comprenderlo, y cuanto más te esfuerces por utilizar los recursos psíquicos de manera creativa y constructiva, más rutas “positivas” puedes crear.
No digo que la solución de la vida sea el pensamiento positivo. Así como la solución para una dieta sana no es comer lechuga. La idea es que tengamos en cuenta que somos un organismo complejo, totalmente interconectado y en constante transformación, capaz de crear puentes que facilitan o dificultan nuestra trayectoria.
¿Sientes que tus pensamientos van en bucle? ¿Has probado buscar nuevas rutas? Estoy segura de que están por ahí. 🙂
Mariana Vitale – psicologia / coaching