He tenido innumerables experiencias de comenzar de nuevo a lo largo de mi vida y en cada una de ellas la receta, aunque varía en algún ingrediente, siempre fue la misma: generosa porción de miedo, inseguridad, pellizcos (que se pueden manejar) de vergüenza y mucho coraje. Este último es imprescindible.
Ya sea por su propia voluntad o por la voluntad del destino, aquellos que comienzan de nuevo acaban de terminar. Y los extremos … ¡oh, los extremos! Un gran muro infranqueable justo en enmedio del camino, impidiéndonos llegar a ese plan soñado en la comodidad de nuestra imaginación durante años y que la realidad insiste en no concedernos.
Como resultado, llevo una buena carga de pérdida y culpa, pero también una gran cantidad de nuevas experiencias. El camino de la vida está lejos de ser recto y libre de obstáculos. Cuanto mejor preparados estemos para lidiar con las dificultades que aparecen, más lejos llegaremos. La vida es del tamaño de nuestro coraje.
Mariana Vitale – Psicologa Coach