Todos buscan un final feliz. Gracias a los cuentos de hadas modernos, el término «felices para siempre» se asocia con un matrimonio largo y gratificante, de alguna manera, se ha convertido en el objetivo de la relaciones de toda una generación que creció junto a las princesas de Disney. Soñamos con elegir la pareja perfecta y, por lo general, no nos limitamos a la esfera del amor cuando hablamos de finales perfectos. Básicamente, a muchas personas les gustaría que todas sus decisiones fueran así: elegí bien una vez y nunca voy a tener que pensar en eso nuevamente.


Fui a la universidad, elegí el trabajo soñado y seré feliz para siempre.

Me operé la nariz, terminé con algo que trajo mucha insatisfacción y ahora sí: feliz para siempre

Tengo mi grupo de amigos desde la infancia y juntos seremos felices para siempre

Pero cuando hablamos de la vida real, este «para siempre» es mucho más corto de lo que pensábamos. ¡Qué suerte!.

Digo suerte porque cuando queremos un resultado eterno no nos detenemos a pensar en el «cuándo» se tomó esa decisión. Cuando decidimos algo en nuestra adolescencia, no hay garantía de que, como adulto, las consecuencias de esta elección sigan siendo atractivas para mí. ¿Seré feliz con algo con lo que soñó una niña de 15 años llena de hormonas? Tal vez sí. Tal vez no.

Hoy creo que si estuviera casada con mi primer novio no sería feliz. Sé que si no hubiera ido a una segunda universidad no sería feliz. Fue mi primera opción en ese momento, pero no lo sería ahora. Me pregunto cómo se vería mi piel con ese tatuaje de hadas tan soñado, y realmente agradezco no haberlo hecho.

Finalmente, citando al poeta brasileño Vinicius de Moraes, «que sea eterno mientras dure» es para mí la mejor expresión de la verdadera felicidad. Vivamos en el presente y permitámonos tomar nuevas decisiones cada vez que lo que hemos elegido no tenga sentido en nuestras vidas. Asumir que hay opciones que se pueden rehacer significa respetar a la persona que soy hoy sin faltarle el respeto al pasado que me trajo aquí.

¿Y Tu? ¿Tus decisiones pasadas, te aprisionan o te libertan?

Mariana Vitale psicologia / coaching

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