Hoy en día aparte de un valor, todo tiene un precio. «El tiempo es dinero» debe ser una de las frases más utilizadas en los círculos de conversación en todo el mundo.

Pero, ¿cuánto vale mi tiempo?, ¿Cómo ponerle precio a algo tan subjetivo?
Si tenemos un producto con un coste de producción, estipular el margen de beneficio del proceso es más fácil. Ahora, cuando hablamos de servicios, es decir, de tiempo, de conocimientos o de la disposición, pensar en el coste y el valor de cuanto quiero ganar implica también hablar de autoestima, o sea, de que yo me sienta cómodo con lo que ofrezco al mundo.

Cuando pongo un valor a mi servicio estipulo, a partir de cálculos objetivos y subjetivos, cuánto vale mi capacidad y mi tiempo. Puede que de primeras alcanzar esta cantidad sea sencillo porque existen fórmulas y otros profesionales que pueden servir de referencia a la hora de estipular cuanto quiero cobrar. Lo difícil muchas veces es mantener ante el otro el valor que creo tener. Además, ¿puedo soportar que el otro no esté de acuerdo en que valgo tanto? ¿Soportar el rechazo o la frustración?

Cuando vamos a una tienda y en la etiqueta pone el precio del producto, difícilmente vamos a la caja y lo cuestionamos o pedimos un descuento. Estar frente a la persona que fija el precio de su servicio muchas veces da a los demás la sensación de que este valor es personal o incluso negociable. Quien presta el servicio tiene que estar suficientemente seguro para sostener su valor.

Como psicóloga y coach, a menudo paso por esto. Muchos ven estas profesiones como algo más propio de la amistad o creen que cobrar por escuchar, comprender y estar al lado va en contra de lo que se entiende por «hacer el bien».
¿Cómo lidiar más fácilmente con esta pregunta? Aceptando que nunca podemos saber, y mucho menos controlar, lo que el otro piensa sobre nosotros y nuestro valor. Que lo único que podemos hacer es definirlo en función de lo que creo que vale mi trabajo y esperar que las personas que lo acepten, se acerquen. Aquellos que no están de acuerdo tienen toda la libertad del mundo para buscar a alguien que esté alineado con sus propios valores. Hay suficiente espacio, no tenemos que complacer a todos. Es fundamental estar contento con las propias decisiones, y quien las comparta, será bienvenido.

¿Qué valor le pones a tu tiempo?

Mariana Vitale – Psicologa / Coach

 

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